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10 consejos para disfrutar del sol

Diviértete y cuida tu piel
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Diviértete y cuida tu piel
POR: Última actualización:
Laura Martínez Alarcón

Laura Martínez Alarcón | colaborador

Estudió periodismo y comunicación en la UNAM. Desde hace 6 años vive en Madrid y ha colaborado en distintos medios. Disfruta de las 3 Bs: buena lectura, buena comida y buenos amigos.

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Tomar el sol tiene muchos beneficios: fomenta la producción de vitamina D, la absorción del calcio en los huesos y estimula nuestro sistema inmune. Y, desde luego, nos otorga un hermoso bronceado. Sin embargo, debemos tener sumo cuidado y no exponernos en exceso a los rayos ultravioleta.

 

En ActitudFem te ofrecemos este decálogo de consejos que te permitirá disfrutar del sol.

Una dieta de colores

 

Cuanto más intenso es el color de las frutas y verduras que ingieras, mejor prepararás tu organismo para recibir los rayos solares. De acuerdo con diversos nutricionistas, como Laura Pire, cuanto más vibrante es el color, más betacaroteno contienen, y éste ayuda a aumentar la reserva de antioxidantes. Hay que tomarlos desde un mes antes de irte de vacaciones. “Convienen los productos integrales, que aportan vitamina B –hidrata y ayuda al bronceado– y los orgánicos. Las frutas del bosque en macedonias o yogures también”, señala la especialista.

 

Conoce tu capital solar

 

Antes de tumbarte a tomar el sol, debes entender que la exposición solar es acumulativa a lo largo de la vida. El tiempo de que dispones para broncearte de forma segura es lo que se llama capital solar. La dermatóloga Isabel Aldanondo explica: “Las mutaciones producidas por los rayos ultravioleta se van sumando. Algunas se reparan, pero otras no. De hecho, si no se subsanaran, moriríamos a los 10 años de edad”. Sin embargo, el organismo tiene un límite de reparaciones. No hay que sobrepasarlo.


El helecho protector

 

El polypodium leucotomos, endémico de Centro y Sudamérica (bautizado como Fernblock), es un helecho con propiedades antioxidantes y fotoprotectoras que ayuda al sistema inmune. Inicialmente estudiado contra la psoriasis en España por el Dr. Salvador González a principios de los 90, lleva más de una década demostrando que reduce los daños oxidativos e inflamatorios infligidos por el sol en la piel.

 

Melanina en activo

 

Hay que entrenar a la piel para el primer contacto con el sol, en concreto, la barrera natural protectora. Las cremas pre-bronceadoras se encargan de que esté lista a tiempo. Hay que aplicarlas dos semanas antes de la exposición en lugar de las hidratantes. Contienen biomelanina, que ayuda al bronceado, y vitamina E, que es un antioxidante. Además, son muy hidratantes.


La importancia de los textiles

 

Los tejidos son la mejor forma de protegerse del sol. Cuanto más tupida es la malla de la tela, más poder de prevención y escudo de los rayos UV. Los colores oscuros protegen más que los claros. Y, muy importante, los tejidos mojados, aunque parezca que estamos protegidos, permiten mayor paso de radiación. Algodón y seda son las mejores prendas.. Pero, además, se pueden aplicar sustancias al proceso de lavado de la ropa que tienen la facultad de aumentar la protección, como Cibafast-Cel o Tinasorb-S de la firma CIBA. Este último, curiosamente, protege más cuanto más se lava la ropa.

 


Huir de los fototóxicos

 

Los alcoholes cutáneos y ciertos medicamentos, como la píldora anticonceptiva, pueden producir manchas en la piel cuando entra en contacto con los rayos solares. También algunos medicamentos, como los de hipertensión arterial o los antinflamatorios tópicos, han dado episodios de fototoxicidad. Conviene consultar al médico si se puede suspender su uso o ingesta para exponerse al sol con al menos una semana de antelación.


Una defensa desde el interior

 

A la alimentación correcta se suma ahora la ayuda extra de los nutricosméticos, complementos orales que protegen toda la superficie de la piel desde el interior del organismo. Innéov, Arkosol y Oenobiol ofrecen todos ellos líneas solares. Conviene empezar a tomarlos un mes antes para notar sus efectos: además de defender, consiguen un bronceado más uniforme y libre de manchas.

 

Conoce tu fototipo

 

La humanidad se divide en varios fototipos según el tipo de piel. Del fototipo I, la piel muy blanca y muy sensible al sol, a la piel muy oscura del fototipo VI, muy resistente al maltrato solar. Hasta ahora, una sencilla observación nos permitía saber qué fototipo de piel teníamos. Hoy en día, gracias a una nueva tecnología denominada Skintel, que actúa mediante luz LED, se puede conocer de modo preciso qué nivel de melanina poseemos.


Una buena exfoliación

 

La exfoliación previa es importante para obtener un buen bronceado, pero siempre es mejor que sea química antes que mecánica (por fricción de partículas). Según el experto en cuidado de la piel, Adolfo D. Lozano, “usar durante el invierno ácidos como el retinoico y el glicólico en dosis bien toleradas es una sabia estrategia”. El invierno es la época ideal para los peelings químicos que actúan como preparativos estivales. Las personas con pieles con impurezas e imperfecciones deberían inclinarse por uno de ácido salicílico.

 

Preparar el cabello

 

También es sensible al azote del sol y conviene ser precavidas. Antes de exponerte hay que llevar el pelo bien preparado con tratamientos para cada tipo: hidratar el seco, dar materia al fino, nutrirlo, o utilizar protectores del color para cabellos teñidos, pues al exponerlos al sol pierden color e intensidad.

¡Bienvenido el sol… pero con precaución y mesura!

 

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