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La historia del voto femenino

Un recorrido por el proceso que vivieron las mujeres para lograr el derecho al voto
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Un recorrido por el proceso que vivieron las mujeres para lograr el derecho al voto
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El 1° de julio del año pasado, miles de mujeres mexicanas acudimos a las urnas a ejercer nuestro derecho y obligación como ciudadanas. A través de un proceso electoral expresamos nuestra opinión a través del voto para elegir a nuestros actuales gobernantes.


Sin embargo, esto lleva siendo una realidad hace tan sólo 60 años. Muy poco tiempo, ¿no creen? En tan sólo 60 años pasamos de no tener voz ni voto, literalmente, en materia política, a tener una candidata a la presidencia. Hay generaciones enteras que nacieron antes de que las mujeres pudiéramos votar. Hoy 17 de octubre se celebra el 60 aniversario del acceso de las mujeres al derecho de votar en México, ¡sólo 60 años!


¿Cómo se dio este brinco?


La historia del sufragio femenino se fue fraguando a lo largo de muchas décadas. En 1776 se tuvo registro del primer voto, por error, en Nueva Jersey, pero se abolió en 1807. Así, nuestro derecho como mujeres ha sido aprobado y revocado en diferentes ocasiones en muchos países.


Desde el inicio, la lucha por el sufragio femenino ha ido de la mano con la lucha por el sufragio universal, siendo el primero un paso que ha llevado al segundo.


El primer estado en ofrecer el sufragio universal (y también permitir a las mujeres presentarse a elecciones para el parlamento) fue Australia del Sur en 1902 (según otros en 1894) y Tasmania en 1903.
El movimiento internacional por el sufragio femenino lo realizó un grupo en particular que se llamaron sufragistas, teniendo diferentes matices en cada país.


Fue un movimiento reformista social, económico y político que promovía la extensión del derecho a votar a las mujeres. Se buscaba la abolición de la diferencia de capacidad de votación por género, en una lucha por el “sufragio igual” en lugar del “sufragio universal” (discriminación por raza).


Las sufragistas se desprenden del movimiento feminista que nació con la Primera Guerra Mundial, y sus objetivos fueron similares: incorporación de la mujer al trabajo durante la guerra, derecho de voto, mejora de la educación, capacitación profesional y apertura de nuevos horizontes laborales, así como la equiparación de sexos en la familia.


Cada país enfrentó una lucha distinta. Las sufragistas británicas fueron mucho más radicales que las latinoamericanas, sin embargo, España, Argentina y México presentaron movimientos revolucionarios fuertes y motivadores.


Latinoamérica


El primer país en América del Sur en aprobar el voto femenino fue Uruguay, reconocido por primera vez en 1927. En Argentina, Eva Perón encabezó el movimiento, mientras que Ecuador llevó la lucha desde 1920 apelando a estatutos constitucionales.


México


El 17 de octubre de 1953 apareció en el Diario Oficial un decreto en el que se anunciaba que las mujeres podíamos votar, y ser votadas para puestos de elección popular. Esto bajo la presidencia de Adolfo Ruíz Cortínez, y gracias al movimiento encabezado por Elvia Carrillo Puerto, que se convirtió en la primera diputada que tuvo nuestro país en 1923, sentando las bases para las futuras sufragistas mexicanas.


Pero la lucha inicia muchos años atrás. El primer registro data de 1853, cuando un grupo de mujeres zacatecanas piden al gobierno ser reconocidas como ciudadanas. En 1884, una periodista hija de inmigrantes americanos, Laureana Wright, demandó igualdad de oportunidades y el derecho al voto, a través de las hojas de la revista Violetas de Anáhuac.


En 1916, el estado de Yucatán redujo la mayoría de edad para las mujeres, de 30 a 21 años, y 3 años después, Hermila Galindo de Topete, secretaria particular de Venustiano Carranza, se pronunció a favor de los derechos políticos femeninos.


En 1917 se redactó la Constitución que hoy nos rige. En el artículo 34 establecía que eran ciudadanos “los mexicanos”, sin incluir ni excluir géneros. Para corregir el error, en abril del mismo año se aprobó la Ley de Relaciones Familiares, considerando como iguales a hombres y mujeres dentro del seno familiar.


Yucatán es un estado clave en el movimiento feminista. Bajo la gubernatura de Felipe Carrillo Puerto, las yucatecas accedieron al voto en 1922, gracias al movimiento de Elvia, hermana menor del gobernador.
De ahí en adelante, cada estado fue decidiendo sobre los derechos femeninos, y la equidad de género. En algunos se aprobó el voto y luego fue revocado para se aprobado nuevamente después de la lucha e insistencia de las feministas.


En septiembre de 1937 el entonces presidente Lázaro Cárdenas envía una iniciativa de reforma al artículo 34 constitucional para otorgar el sufragio femenino, y aunque la Cámara de Senadores lo aprueba, la Cámara de Diputados lo rechaza.


La lucha de intereses sigue, encabezada por el Grupo Leona Vicario y la Alianza Nacional Femenina, 2 frentes bien organizados y con fuerte influencia en nuestro país. El triunfo final llega cuando, en 1952, el entonces candidato a la presidencia Adolfo Ruíz Cortínez, se compromete frente a 20,000 mujeres a otorgarles el derecho al voto si llegaba a Presidente. Lo cumplió.

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