7 frases que nunca debes decirle a tu esposo

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Oraciones que debes evitar para cuidar tu relación
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7 frases que nunca debes decirle a tu esposo

Lo vamos a repetir siempre, no hay fórmulas matemáticas para el amor. No existe un manual, una guía paso a paso, ni una enciclopedia que tenga las respuestas exactas para que funcionen las relaciones interpersonales. Lo único que podemos hacer es hablarte desde nuestra experiencia.


Y basándonos en eso, te dejamos 7 cosas que nunca deberías decirle a tu marido. Si evitas estas frases, y las situaciones que las conllevan, evitarás conflictos innecesarios:


1. "Tuve un orgasmo" (cuando no lo tuviste)


Mentir de por sí no es buena idea, pero mucho menos cuando tiene que ver con cuestiones sexuales. Si lo haces creer que realmente estás disfrutando cuando no, en vez de hacerlo sentir bien, lo estás alejando con tu deshonestidad.


Lo más probable es que él sepa que algo anda mal y te pregunte porque le interesa solucionarlo. Aborda el tema cuando no estén en la cama, y platiquen sobre lo que le hace falta a la relación sexual. Evita mentirle, siempre.


2. “Eres igualito a tu padre”


Por nada del mundo sueltes una frase así, no importa qué tanto te parezca. Expresarte así tiene toda una connotación negativa detrás, sobre todo si hay traumas familiares presentes. A ninguno nos gusta que nos comparen con nuestros papás, mucho menos cuando se trata de señalar defectos.


3. “¿Cuándo vas a cambiar de trabajo?”


Preguntarle este tipo de cosas es darle un golpe directo a su ego. Recuerda que los hombres son proveedores por naturaleza y necesitan que su mujer los admire, y el trabajo en el que se desarrollan es parte importante de quiénes son. Aunque tú sepas que no le gusta su trabajo, y que estaría mejor en otro lado, deja que él tome la decisión.


4. “Mi mamá me advirtió que harías esto”


Hay una razón por la cual los yernos temen a las suegras. Si metes a tu mamá y sus consejos en una discusión le estás haciendo saber que comentas con ella situaciones de tu matrimonio, y sobre todo, que escuchas sus consejos más allá de una orientación. Lo dejas saber que tu mamá tiene predicciones sobre su conducta, basadas en lo que tú le has platicado, y lo que es peor, que tú también estabas esperando que hiciera eso.


5. “Déjalo, yo lo hago”


Entre esto y darle una patada a su orgullo no hay diferencia. Primero, estás golpeando su instinto natural de ser proveedor, de cuidarte y ser esa persona que te hace sentir segura. El hombre es el que resuelve los problemas, el que los enfrenta.


Y en segundo, a nadie nos gusta que nos digan que no somos capaces de hacer algo, independientemente del género. A ninguno nos gusta sentirnos inútiles. Sabemos que hay momentos en que sentirás la necesidad de quitarle la pinza de las manos y hacerlo tú misma, pero elige tus batallas con cuidado. Si crees que es crucial que tú lo hagas, entonces pon esa batalla, si puedes seguir viviendo con lo que él está haciendo, mejor déjalo terminar.


6. “Tú siempre ______” o “Tú nunca ___________”


De entrada, las palabras “siempre” y “nunca” son determinantes. No hay nada en este mundo que sea para siempre, o algo que no haya sido nunca. ¡Evítalas! En cuanto soltamos estas palabras, el otro se pone a la defensiva porque tienen connotación negativa y son un ataque basado en una mentira. Evita generalizar y concentra tus discusiones en un argumento válido, es decir, en “ayer dejaste la camisa en el piso” en lugar de “siempre dejas las camisas en el piso”.


7. “¿Vamos a salir con él de nuevo?”


Aquí un hecho: no te tienen que gustar todos los amigos de tu marido. Así como a él no le tienen que caer bien todas tus amigas, no es regla que al casarse todas las personas con las que se rodea te gusten.


Lo que no es correcto es cuestionar su elección de personas. Así como tú tienes tus razones para seguir saliendo con esa amiga que siempre te dice que los hombres no valen la pena, él ha decidido mantener a tal o cual persona en su vida. Y parte fundamental de una relación es el respeto por las decisiones del otro.


Si no te cae bien su amigo, ¡no salgas con él! Pero por nada del mundo critiques a tu pareja cuando él decida hacerlo.