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Podofilia: el erotismo de los pies

Un fetichismo que cada día cobra más adeptos...
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Un fetichismo que cada día cobra más adeptos...
POR: Última actualización:
Laura Martínez Alarcón

Laura Martínez Alarcón | colaborador

Estudió periodismo y comunicación en la UNAM. Desde hace 6 años vive en Madrid y ha colaborado en distintos medios. Disfruta de las 3 Bs: buena lectura, buena comida y buenos amigos.

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Hace algunas semanas, el periódico británico Daily Mail publicó la historia de Olivia, una estudiante de Nueva York de 19 años que gana 800 dólares a la semana trabajando, a tiempo parcial, como prostituta “de pies”. Olivia tan solo tiene que llevar una perfecta pedicura y dejar que sus clientes besen, toquen, acaricien, laman, huelan o chupen sus pies.  Historias como ésta, cada vez son más frecuentes.

 

Los famosos y la podofilia

 

Recientemente, en un reportaje publicado por el periódico español El País, se dio a conocer los nombres famosos como Marilyn Manson o Andy Warhol, que tienen un fetiche con los pies. Incluso, se dice que este último tenía un pie humano momificado en su mesa de noche. Otro actor conocido por esta extraña obsesión es Christian Slater que ha declarado: “siempre me gusta experimentar en la cama y probar y descubrir nuevas formas de pasarlo bien. Creo que los dedos de los pies son muy divertidos”.

 

El director de cine Quentin Tarantino incluye casi siempre algunas escenas de culto a la podofilia, basta recordar Pulp Fiction, Kill Bill y Jackie Brown. Se sabe que los ayudantes de Elvis Presley inspeccionaban a las chicas, descalzándolas, antes de que estas pudieran tener un encuentro romántico con El Rey. Los también cantantes Ricky Martín y Carlos Baute han confesado su predilección por las “patas traseras” y hasta Britney Spears reconoce que le gusta que los hombres le besen los pies.

 

El gran Luís Buñuel dijo en una ocasión: “el fetichismo del pie constituye un ejemplo fascinante de la perversidad humana”.

 

Los pies están de moda

 

Ya empiezan a surgir sitios en Internet donde se leen mensajes de personas interesadas en “conocer a una chica con pies bonitos y que deje que alguien juegue con ellos” y solicitan una foto de tobillo para abajo. En la industria de los juguetes eróticos, han sacado el Sifeet Pussy Foot, un objeto bastante surrealista, que consiste en un pie de silicona con una vagina en el medio de su planta.

 

Explicación psicológica

 

Sobre el trasfondo psicológico de este fetichismo se han barajado varias teorías. Freud decía que, en muchas culturas, la experiencia del niño con su madre puede involucrar adoración por el pie. Si esto deja una huella en la conducta sexual puede trasformar esta parte del cuerpo en un referente erótico, porque además, es lo primero que ve el pequeño de la gente, cuando empieza a caminar. Jung afirmaba, sin embargo que el pie era el símbolo del alma porque es lo que sostiene al ser humano erecto.

 

El neurólogo indio, Vilayanur S. Ramachandran, sostiene que los genitales y el pie ocupan áreas contiguas en el córtex somático-sensorial, lo que posiblemente hace que haya enlaces inconscientes entre ellos. También están los que mantienen que la forma del pie, con sus numerosas curvas, es similar a la de las caderas femeninas. Sin olvidar que el sexo y los pies ocupan el mismo campo visual durante el acto sexual, cuando las piernas están alzadas.

 

Un genial fetichista incomprendido

 

Según el reportaje, con la invención del calzado la pasión por los pies se extendió en muchos casos a todos los complementos que adornaban o vestían este miembro: anillos, tatuajes, pulseras de tobillo, medias, o stilettos. Así lo plasmó el fotógrafo Elmer Batters (1919-1997) en sus maravillosas fotos eróticas donde los pies, las medias y los tacones son los protagonistas. En los años 50, sus trabajos eran rechazados y tuvo que especializarse en revistas de adultos, un género editorial que incluía imágenes de chicas con poca ropa y artículos de tono picante. Batters llegó a ser acusado de obscenidad y perversión y llevado ante los tribunales.

 

Se dice que el órgano más sexual es el cerebro pero hay muchos que prefieren centrarse en los pies. Un fetichismo que cada día cuenta con más adeptos...

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